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El llamado de Biden a Milei, primer paso de una estrategia urgente de la Casa Blanca para contener al libertario

Washington busca impedir que Trump domine al líder de la derecha argentina. Biden no viaja a la asunción, pero quiere enviar funcionarios.

Setenta y dos horas después de que ganara el balotaje que lo convirtió en el presidente electo de la Argentina, Joe Biden sintió la necesidad de comunicarse con Javier Milei. La información oficial sostiene que la comunicación se extendió por el lapso de apenas diez minutos, pero sirvió para que el presidente del país más poderoso del planeta dialogara con el líder de la ultraderecha argentina sobre temas que les competen, como la comercialización de alimentos y energía, y el acuerdo para liberar rehenes entre Israel y Hamas. Así lo transmitieron los voceros de La Libertad Avanza y la economista Diana Mondino. Futura canciller del gobierno de Milei, Mondino visitó Estados Unidos durante la campaña, con escalas importantes en Nueva York y Washington. Círculos demócratas como el influyente Wilson Center la escucharon disertar y tuvieron con ella más de un intercambio.

Devenido de repente en centro de atención de líderes de enorme gravitación, Milei invitó a Biden a venir para que esté presente durante su asunción, el próximo 10 de diciembre. Sin embargo, el líder demócrata se disculpó y «cuestiones de agenda» le impedirán asistir a la ceremonia. El argentino, además, lo felicitó por las gestiones de la Casa Blanca junto con Qatar para forjar la tregua para liberar a rehenes retenidos por Hamas en la Franja de Gaza.

El llamado de Biden a Milei se da en un contexto muy especifico y llega después de los saludos de Donald Trump al nuevo presidente de la Argentina. El ex presidente de Estados Unidos, que pelea por retornar a la Casa Blanca el año próximo, felicitó a Milei apenas unas horas después de que se conocieran los resultados del domingo y grabó incluso un vídeo para felicitar al libertario. Pero no solo Trump llamó a Milei: también lo hizo el Papa Francisco, quien había sido agredido por el economista de ultraderecha durante la campaña electoral. Biden y Francisco tenían una coincidencia fundamental en torno a las elecciones argentinas y los dos preferían la victoria del candidato peronista Sergio Massa.

Si antes de las elecciones los funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, habían apostado a Massa y se habían esforzado por conservar ciertas formas de la diplomacia, tras el resultado del domingo último comenzaron a tender puentes con el libertario de ultraderecha que asumirá el poder a partir del 10 de diciembre.

Horas después del amplio triunfo de Milei en la segunda vuelta de Argentina, en los círculos demócratas comenzaron a transmitir la versión de que se trata de un gobierno legitimo, más allá de que el candidato ganador es un antisistema que siempre preocupó en el Departamento de Estado y llegó a denunciar fraude sin pruebas tras la primera vuelta. Con los hechos consumados, la estrategia de los demócratas pasa por tender un puente con el nuevo presidente y evitar que se incline antes de tiempo en favor de la candidatura de Trump en 2024.

Milei y Trump tienen diferencias pero también encuentran enormes coincidencias que los unen. Durante su campaña presidencial, el libertario apeló al recetario del trumpismo y prometió trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén, tal como lo hizo el republicano durante su mandato y en el marco del 70° aniversario de la creación del Estado de Israel.

Biden, que enfrenta manifestaciones de protestas en las grandes ciudades de Estados Unidos desde que estalló la guerra en Medio Oriente, el 7 de octubre pasado, defiende el fuerte alineamiento de Washington con Israel. De eso, hablaron Milei y Biden, según la futura canciller libertaria. «La comunicación con Biden fue muy amable. Hablamos fundamentalmente sobre la liberación de los rehenes de Israel. También de que Argentina puede producir energía y alimentos», dijo Mondino.

En el entorno de Biden no niegan que Milei les resulta un outsider impredecible y apostaron de diferentes maneras a que no se convirtiera en presidente. Tal como contó este porta, el cambio climático, la democracia y los derechos humanos -temas que el argentino desprecia- son vitales para los demócratas. Sin embargo, el objetivo es trabajar sobre puntos en común y dificultar la asociación de Trump con Milei.

Como parte de ese intento, fuentes ligadas a la Casa Blanca sostienen que Biden no vendrá a la Argentina pero enviará a funcionarios de su administración. «Ellos van a tratar de construir una interlocución», le dijo a LPO un diplomático que conoce muy bien el vínculo entre los dos países. Quienes conocen a la administración Biden afirman que es probable que el 10 de diciembre lleguen a Buenos Aires el asesor especial de la Casa Blanca Jake Sullivan y el titular del Departamento de Estado Antony Blinken busquen estar presentes de alguna manera. Puede ser prematuro arriesgar a que viajen ellos en persona, pero es seguro que habrá alguien en su representación en la asunción de Milei.

Antes de esa fecha, es probable que Milei viaje a Nueva York para reunirse con financistas y tratar de conseguir financiamiento para su plan de dolarización, por ahora postergado. Los especialistas sostienen que al presidente electo no le conviene viajar a Washington porque eso implicaría precipitar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Tesoro de Estados Unidos.

Biden quiere impedir que Trump utilice a Milei en su campaña camino a las elecciones presidenciales de 2024. Aunque el gobierno del líder ultraderechista todavía no se inició, los estrategas demócratas conocen las coincidencias de Milei con Trump y no quieren que el trumpismo se apropie de Milei como ejemplo del regreso del negacionísmo al poder. Por eso, el intento de entablar un diálogo institucional ya se puso en marcha. Milei no era el preferido de la Casa Blanca, pero ganó las elecciones y los demócratas solo tienen una prioridad: impedir que Trump vuelva al poder el año próximo. Milei no parece en condiciones de rechazar ningín apoyo: pretende usar la motosierra sobre el gastó público, en un país difícil y con una economía en una situación de extrema fragilidad. De nada le serviría, piensan en Washington, tener en contra al gobierno de Estados Unidos.

Fuente La Política Online